Chicos delivery: en bicicleta, moto o auto, repartidores van de este a oeste

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Retrato de Rolixon Tristancho, repartidor de Uber Eats.

Observando atentamente podemos identificar cómo ha incrementado la cantidad de personas que van de un lado a otro en bicicleta, en moto, o simplemente en auto, llevando algún pedido de comida y, en algunas ocasiones, de documentos y otras solicitudes. Y si vemos con mayor detenimiento también encontramos a personas de distintos perfiles: jóvenes, adultos contemporáneos, adultos mayores, aficionados al ciclismo, etc.

Además de brindarnos la comodidad de comida en casa y evitar el devolvernos porque se nos quedó un documento, este tipo de empresa delivery también ha generado oportunidades de empleo con la flexibilidad de ser un trabajo complementario o uno de tiempo completo, ajustándose a las necesidades de las personas que acuden a esta innovadora alternativa.

Rolixon Tristancho, padre soltero y bogotano, es uno de los repartidores de Uber Eats que eligió la opción de entregar pedidos de forma part time, así ha podido complementar su trabajo de Ejecutivo de Cuentas y ampliar el presupuesto para la vida con su hija de 14 años. Viviendo y trabajando en el centro, sale a las 20:00h de su oficina para pedalear por Santiago entregando cenas hasta las 23:30h.

“Como un trabajo de segunda opción, llevo cinco meses y por la necesidad, porque soy padre soltero, vivo con mi hija y el sueldo del primero trabajo no me alcanza para cubrir mis gastos”, le asegura a Agencia Uno.

Por su parte, la empresa Uber Eats tiene una relación “excelente” con sus repartidores, Jordi Suárez, Gerente General de Uber Eats en Chile, nos comenta que “la plataforma otorga a los socios repartidores total libertad para generar ingresos. Ellos mismos establecen sus metas y horarios. Hay algunos socios repartidores que están totalmente dedicados a hacer entregas, pero otros emprenden con la plataforma en sus ratos libres para complementar ingresos”.

Y Tristancho es un buen ejemplo para respaldar el objetivo de flexibilidad de la empresa, pues nos comenta: “aquí manejo mi tiempo, mi horario, me permite tener más vida social. Mientras que los otros trabajos que conseguía los fines de semana no me permitían nada. Gano igual que como si estuviera trabajando en un restaurante los fines de semana y tengo más tiempo, entonces puedo tener compartir más con mi hija y cosas así. Antes me sentía muy frustrado porque veía que nunca tenía tiempo para hacer deportes (…), y con Uber Eats mato dos pájaros de un solo tiro: estoy al aire libre, estoy haciendo deporte”.

TodoVa es otra empresa del mismo rubro que brinda la comodidad de entregar “desde un sobre hasta 100 botellas de licor”, como comenta Cecilia Sagüés Hadler, quien trabaja haciendo el delivery desde su auto aún estando jubilada. Además de significar una fuente de ingresos, para Cecilia ha sido una buena experiencia porque le ha permitido “conocer gente, interactuar con distintos tipos de personas. Yo tengo harta paciencia, esto me ha servido bastante para aprender a controlarme ante situaciones adversas muy bien (…). Me gustó el sistema, porque manejo mis tiempos, lo encuentro entretenido, es menos peligroso que llevar personas y llevo casi desde que partió la empresa”.

Además, Carla Rodríguez, CEO de TodoVa, asegura que los drivers son muy importantes para la empresa y buscan su comodidad y seguridad, enfocándose, entre otras cosas, en el manejo del dinero: “Nuestros drivers no realizan compras, por lo que no manejan dinero y esto es seguridad para ellos, ya que solo realizan el traslado de los productos”.

Sin embargo, las relaciones humanas a veces pueden resultar complicadas, y los repartidores no siempre llegan contentos a sus casas, en ocasiones les toca enfrentarse a situaciones incómodas con las personas que los reciben. “Me enseñaron desde chico las buenas normas de saludar, de despedirse, dar gracias, y yo me acostumbré a eso a pesar de que hay personas que no contesten (…). Me gustaría que ellos me respondieran de la misma manera”, estas son palabras de José Vielma, uno de los repartidores de Rappi.

Llegando “de Venezuela para acá buscando una oportunidad de trabajo (…) para esforzarme y así traer a mi familia de Venezuela, a mis hijos y a mi esposa”, José tiene un año aproximadamente en Chile y este trabajo ha tenido resultados positivos que alimentan su objetivo principal. “Es algo momentáneo, todo depende de cómo vaya avanzando el día día. Es una experiencia diferente, yo en Venezuela trabajé con mucho público, y aquí yo me adapto también a la gente”.

Volviendo a las experiencias agrias, Cecilia se enfrentó de una forma muy peculiar a una persona que opinó sobre su trabajo como driver, asegurando que “debería estar viendo Netflix en mi casa con calefacción central y mi marido al lado. Entonces yo le respondí que ¡Uy, no! que como mi marido es el dueño de Netflix ya vi todas las películas entonces por eso reparto Tottus, ya no tengo ni una más por ver, y ahí quedó mudo, porque ante eso no hay respuesta (…). Este es un trabajo igual que cualquier otro, no por repartir bolsas de supermercados es menos importante que otros porque con eso ellos se evitan ir y tienen la comida en su casa y que hay que valorar todo, a las personas (…)”.

“Oportunidad”, “Es un trabajo excelente” y “Me entretiene y significa mis buenos ingresos”, fueron los comentarios más resaltantes al solicitarles que dijeran en una palabra o frase muy corta lo que significaba para ellos su trabajo como repartidores, y para mayor gozo, parece que la oportunidad de trabajar en este tipo de empresa apenas está comenzando.

Según 24 horas, los pedidos delivery crecen 30% mensual en Chile, y los consumidores pagan aproximadamente $14.500 por cada pedido de comida y en otros productos $11.000.

Entre los estudios que se han hecho con respecto al consumo del delivery, hay uno de Gfk Adimark del 2018 publicado en pressreader, que confirma que el 51% de los encuestados aseguran haber consumido comida rápida y el 49% de ellos pidió comida a domicilio.

Euromonitor International también publicó un estudio llamado “Consumer Foodservice 2018” que demuestra que en 2017 los chilenos destinaron 383.573 millones de pesos al consumo de comida a domicilio, y se espera que para el 2022 el consumo sea de 516.524 millones de pesos.

Otro estudio realizado por Gfk Adimark enumera las tendencias del nuevo consumidor, figurando en la posición Nº 4 el “Homo Móbilis”, definiéndolo como la “persona conectada a través de un dispositivo a una red en constante cambio y evolución; el que se mueve en el ámbito físico, social cultural y por supuesto tecnológico. Esta tendencia está implicada en la comida para llevar (…)”.

Esta consutora también publicó una investigación en donde analizan el cambio del estilo de vida de los consumidores durante los últimos 10 años, en donde señalan que en el 2017 el 8% de los chilenos pidieron comida a domicilio, y posteriormente, una actualización del estudio indica que el 2018 “podría ser descrito como el año del delivery”

Es una buena noticia para los chicos delivery, con el aumento de este servicio se generarían mayores vacantes y hasta podrían dividirse por sector, aportando a la comodidad del repartidor, siendo esto una buena respuesta a la única razón (colectiva) por la que rechazarían un pedido: el sector.

“Yo veo la dirección primero, y si el pedido entra en una zona roja no lo haría. De resto, acepto lo más posible (…)”, declaró José Vielma. Cecilia Sagüés Hadler concuerda con esta decisión, nos dijo “no me gusta llevar pedidos a sectores demasiado lejanos del Oriente porque me da miedo por el tema de inseguridad”.

Aunque la empresa, en este caso Uber Eats, ofrezca beneficios e incentive a sus repartidores, como nos contó Rolixon, que “hay unos horarios que nos ponen que tenemos que cumplir cinco viajes y nos dan un premio”, se presentan situaciones, como que un restaurante se tarda mucho en entregar, en las que deben rechazar un pedido porque va “a perder tiempo en ese restaurante”. También sucede que están agotados “y a donde me envía es muy lejos y sé que me va a enviar mucho más lejos para entregarlos”.

Igualmente, todos coinciden con que no dirían definitivamente “no” a un pedido, tratan de ser flexibles porque, además, la lejanía aumenta el costo de un pedido.

Ahondando un poco más en lo que significa trabajar como repartidor no damos cuenta de que hay detalles importantes a los que prestarle atención. Los repartidores que se mueven con vehículo a motor tienen la necesidad de guardar el auto o la moto en un estacionamiento, así sea por cinco minutos, al momento de retirar un pedido o al momento de entregarlo; además requieren de bencina y de un lugar estratégico en donde puedan esperar a que les llegue solicitudes de clientes en las horas muertas.

Hasta ahora esto ha sido un problema, aunque tienen puntos de espera improvisados entre ellos, no son espacios destinados a ese propósito y han tenido que enfrentarse a multas de las municipalidades (que deben pagar ellos mismos). Además, algunas de estas empresas delivery no se hacen cargo del pago del estacionamiento ni de la bencina.

Actualmente existen más de 3.000 repartidores transitando por Santiago según El Mercurio, y en este 2019 se espera un aumento del 50%. El incremento de la eficacia del servicio será proporcional a la cantidad de oportunidades de empleo que se generarán para el próximo año en este rubro, y la problemática sobre un espacio destinado para los trabajadores mientras esperan los pedidos podría ser tomada en cuenta o agravarse.

Pero esa no es el único inconveniente que podrían atravesar los repartidores de empresas delivery. Recientemente en Argentina se ha prohibido el funcionamiento de las empresas delivery como Rappi, Glovo y Pedidos Ya, después de que el juez Roberto Gallardo indicara que sólo podrán retomar la actividad laboral sólo cuando se acredite judicialmente que se ajustaron a los “requisitos legales de la forma de tránsito”, según informa Emol.

Entre las normas de tránsito que exige el magistrado figuran: inscripción en el Registro único de Transporte en Motovehículos y Ciclorrodados, la utilización de casco, que la mochila en donde almacenan la comida sea sujetada en el vehículo y el conductor no la lleve en la espalda, quienes además deberán tener un seguro de vida y accidentes y llevar accesorios reflectantes que le den visibilidad.

Sin embargo, el portal asegura que expertos en transporte opinan que en Chile sería una medida muy drástica. Carlos Melo, ex Subsecretario de Transportes, comentó: “Que ocurra una situación como la que ocurrió en Argentina, donde un juez es quien determina la prohibición de operar de estos servicios por incumplimiento de las normativas de seguridad, yo lo veo improbable o casi imposible, fundamentalmente porque en Chile la exigencia del cumplimiento de la normativa de seguridad de tránsito es de responsabilidad del conductor, (…) entonces aquí no hay una responsabilidad traspasable a las empresas, por lo que no se puede aplicar una prohibición de operar”.

Por otra parte, aunque este servicio ofrece una oportunidad de empleo a jóvenes y sobretodo a los inmigrantes, tiene una parte negativa. Como señala a Emol Félix Caicedo, académico de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la Universidad de San Sebastián, “se genera una ausencia de la figura del empleador y le deja el 100% de responsabilidad en temas de riegos a la persona que trabaja, tiene que poner su bicicleta y su seguridad”.

Source:Fuente: Agencia Uno\Foto: Agencia Uno
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