Restauración de Casa Binder en Puerto Varas

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La restauración de la Casa Binder se encuentra en plena ejecución, la cual debería demorar alrededor de 10 a 11 meses, de acuerdo con la oficina de arquitectos, para estar lista durante el primer semestre de 2019.

En el Barrio Patrimonial de Puerto Varas, específicamente en el sector Estación, la oficina de arquitectura Naritelli Bravo Arquitectos está llevando a cabo el trabajo de restauración de la Casa Binder, una construcción alemana-chilota de dos pisos que es muy icónica por el protagonismo que tuvo en torno a la llegada del ferrocarril a la ciudad lacustre, entre los años 1925 y 1935.

Tras una década de abandono, la Casa Binder volverá a la vida recuperando el uso comercial al que estuvo ligada desde sus orígenes. A partir de 2019 alojará la oficina central de inmobiliaria Altas Cumbres y Constructora Axis, grupo empresarial ligado hace casi 25 años al desarrollo inmobiliario del sur de nuestro país, y que tuvo la iniciativa de recuperar el valor histórico y arquitectónico del edificio, para la ciudad y el barrio donde se inserta.

“Estamos sumamente involucrados con ser un aporte a la ciudad. A pesar de que no es obligación normativa la restauración de esta casa, vemos que el desarrollo inmobiliario debe coexistir de manera de amigable con la historia, el medio ambiente y la comunidad. Es por esto que, en el proyecto de restauración, consideramos un espacio para la realización de actividades que sean un aporte para la comunidad y que pueda utilizarse como galería, realización de charlas, etc.; como si fuese un pequeño centro de extensión”, explica Diego Croquevielle, gerente general de Inmobiliaria de Altas Cumbres.

Antecedentes

El antiguo Barrio Estación se ubica en el sector poniente de la ciudad, del cual aún quedan las líneas del tren como testimonio de la intensa actividad comercial de productos agrícolas y ganado, que se desarrolló en torno a la llegada de la Estación de Ferrocarriles a Puerto Varas. La familia Binder mandó a construir esta casa en el sector alto, asegurando una vista privilegiada hacia la estación y la Feria de Puerto Varas, que los mismos hermanos Binder instalaron a un costado, lo que favoreció fuertemente su negocio, el que vigilaban celosamente desde el majestuoso balcón de la vivienda. Por esa misma razón, el edificio se habilitó con un uso mixto, destinando un ala como residencia familiar y la otra, como oficinas comerciales y centro de operaciones de la feria ganadera.

El arquitecto Daniel Naritelli, quien lidera el trabajo de restauración, explica: “Las casas del año 30 de este sector de Puerto Varas, en general fueron muy bien construidas. Se caracterizan por tener influencias neogóticas y su composición espacial se basa en volúmenes interceptados de manera perpendicular”. Y agrega: “En el caso de la casa Binder, encontramos maderas como roble pellín  de gran escuadría en la estructura, pisos de mañío y de lingue, vigas de ulmo, laurel en estructura y revestimiento, lo que asociado al sistema constructivo devela que fue una casa muy bien construida. Los diseños son alemanes y en la construcción participaron maestros chilotes que tenían la experiencia del trabajo de la madera, entonces hay una mezcla de construcción alemana y chilota. Además, se aplicaron muchas soluciones de conservación a través del diseño, para que se mantuviera en buen estado”.

Esa es la razón que la casa haya resistido el paso del tiempo, el tránsito de personas, los embates del clima y sucesivos terremotos. En la década del 60 fue adquirida por la empresa Tattersall, que compra de la “Feria de Puerto Varas Limitada”. Durante casi ocho décadas, propietarios, familias, ganaderos y miles de cabezas de ganado pasaron por la historia de la cuadra “Binder”. Sin embargo, la vivienda sufrió un gran cambio en uso y estructura con la llegada del nuevo siglo, cuando se convierte en el establecimiento de una desaparecida universidad y luego es transformada en un gimnasio. “Sin lugar a dudas, lo que más ha dañado la casa son modificaciones posteriores de uso, porque se removieron tabiques interiores y eliminaron piezas. Las estructuras de maderas de este tipo son estructuras solidarias, por lo tanto, si tú modificas algo, afectas la estructura completa”, sentencia Daniel Naritelli.

La oficina de arquitectos, cuyos primeros trabajos estuvieron ligados a la restauración de las Iglesias en Chiloé, realizó un estudio para evaluar el estado de conservación de la casa. “Las modificaciones que se realizaron afectaron a la casa principalmente en dos puntos. El primero hizo que entrara humedad y se pudrieran algunas piezas; y en otro, se eliminaron tabiques y eso hizo que la estructura de piso del segundo del nivel se deformara”.

En el levantamiento y análisis del estado de Casa Binder, participaron arquitectos y carpinteros especialistas en inmuebles patrimoniales de madera del sur de Chile, e incluso se utilizó tecnología láser para un resultado de mayor precisión. El trabajo fue tan detallista que incluyó el decapado de pintura mediante calor para llegar al color original de las fachadas y las molduras, que resultó ser crema y celeste en las puertas.

A partir de allí, se trabajó en la propuesta de restauración que implica utilizar los materiales y sistemas constructivos originales, la que fue aprobado por Inmobiliaria Altas Cumbres. “También mantendremos los recintos que tenía la casa originalmente. Quedarán algunos tabiques sin revestir para mostrar cómo es la estructura por dentro. La idea es combinar una casa antigua con el concepto de empresa moderna, con espacios abiertos y conectados”, explica el arquitecto.

La restauración de la Casa Binder se encuentra en plena ejecución, la cual debería demorar alrededor de 10 a 11 meses, de acuerdo con la oficina de arquitectos, para estar lista durante el primer semestre de 2019. “Desde nuestra experiencia, creemos que en los trabajos de restauración se debe poner en valor la obra original y la propuesta de intervención arquitectónica debe ser lo más sutil posible, sin intentar modificar una construcción que tiene un tremendo valor y ya está en el colectivo de la gente, la arquitectura original debe ser la protagonista”, sostiene Naritelli.

La vivienda mantendrá por fuera su volumen original y el revestimiento de tejuela de alerce. “Sólo se reemplazarán las que estén dañadas. Lo mismo realizaremos con las piezas interiores y estructuras que están podridas o han sido eliminadas”.

Por esa razón, el proyecto ha integrado a un equipo de carpinteros de la escuela de la Fundación Iglesias de Chiloé, que se han capacitado y especializado en la antigua técnica de construcción chilota, que por muchos años sólo se aprendía a través de la experiencia y tradición oral.

Ellos se han encargado de recuperar este oficio que estaba casi extinto. Estos carpinteros trabajan en base a ensambles y empalmes de madera, tratando de usar la mínima cantidad de clavos, una técnica constructiva que en inglés se conoce como Post and Beam”, explica.

Por parte de la inmobiliaria se incorporó al equipo un profesional alemán con experiencia en el trabajo de madera, con esto se logra tener una visión integral de cómo enfrentar el proyecto de restauración, para llegar a un resultado óptimo.

A juicio del arquitecto, el proyecto está diseñado para armonizar y agregar valor al barrio donde se inserta, en el cual actualmente conviven oficinas con edificios residenciales. Además, se sumará a algunas de las construcciones históricas que van quedando en el sector y que han sido rescatados gracias al interés e inversión de la empresa privada, como la oficina de Parque Pumalín, el Hotel Boutique Estación 440 y el Galpón Aire Puro, que se ubican a ambos costados de la antigua línea de tren de Barrio Estación.

Source:Fuente: Vivepais.cl / Foto: Gentileza
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